A veces llamado número del Destino. Se calcula convirtiendo en dígito cada letra del nombre completo de nacimiento y reduciendo después. Se lee como la forma natural que adopta el esfuerzo cuando no hay conciencia de estar actuando: lo que sale cuando nadie mira.
Se calcula con las consonantes del nombre completo. Si el Impulso del Alma es interior, el número de Personalidad es la impresión que queda en un desconocido durante los primeros cinco minutos. Resulta útil leerlo junto al Impulso del Alma para ver la distancia entre lo que se siente y lo que se proyecta.
El 11, el 22 y el 33 se mantienen sin reducir en la mayoría de los sistemas modernos. Se leen como versiones amplificadas de sus dígitos reducidos (2, 4 y 6), con una sensibilidad acentuada y una carga mayor. Los numerólogos no siempre coinciden en dónde termina la lista de maestros.
El dígito único que queda al fondo de cualquier reducción es la raíz. Es aquello de lo que acaban hablando casi todas las lecturas, porque es lo más cercano a la cuestión del carácter. Las sumas intermedias por encima de la raíz aportan color, pero la raíz es la tónica.
Números de dos cifras en los que se repite la misma figura (11, 22, 33) o en los que los dígitos son el reverso uno del otro (12 y 21, 13 y 31). En las lecturas de compatibilidad, los espejos entre dos personas se leen como señal de que la misma lección aparece desde ángulos opuestos.